El 1 de noviembre de 1966 en España Los Bravos con “Black is black” eran número 1 en distintas listas de éxito. Canción que seguía escuchándose con fuerza fuera de nuestro país junto con las de su segundo single lanzado a escala internacional y algunas otras que anticipaban el primer LP del grupo a punto de aparecer. En octubre, formando parte de un elenco cambiante compuesto entre otros por artistas como Dusty Springfield, The Alan Price Set, Episode Six, o The Settlers, habían terminado una gira por diferentes lugares del Reino Unido, algunos de ellos: Birmingham, Bristol, Manchester, Newcastle, Sheffield. También a finales de octubre en Londres habían grabado varias de las canciones que irían conociéndose pocas semanas después y durante el año siguiente. El 1 de noviembre el grupo estaba en los primeros momentos de su accidentada gira por Estados Unidos, de la que serían devueltos a mitad de recorrido. En el cincuenta aniversario de todos estos acontecimientos Guzmán Alonso Moreno y Enrique González Labrador hacen su segunda entrega de estas Conversaciones deteniéndose en la calidad de las ediciones en la industria española del disco, la relevancia de Manolo Díaz, las ediciones internacionales de Los Bravos, su presencia en festivales y otros aspectos.   

 

 

CONVERSACIONES EN EL 50 ANIVERSARIO DE LOS BRAVOS

 

(Un diálogo escrito entre Enrique González Labrador y Guzmán Alonso Moreno)

 

II Entrega: 1 de noviembre, de 2016

 

Enrique González: El otro día me comentabas que siempre habías pensado en el tema “Cutting out”, incluido en el primer LP de Los Bravos, como digno sucesor de “Black is Black”, pero que al parecer aquellos que manejaban el mundo del disco nunca lo consideraron así. El tema quedó escondido en su primer álbum con un par de excepciones: en Francia se editaría en un EP que contenía cuatro temas (“Black is Black”, ”I want a name”, “Cutting out” y “Will you always love me”). Posteriormente, en Italia y ya en 1967, a la vez que se lanzaba un single  con “Trapped” y “Cutting out”, dichas canciones se presentaban en el Festivalbar Jukebox consiguiendo, creo, un cuarto puesto. Todo esto lo tenía yo olvidado y me has hecho recordar a la vez que rebuscar entre mi colección de discos y archivo documental, que dicho sea de paso y por motivos que no vienen al caso, no están lo ordenados ni fácilmente localizables que deberían.

 

Me resulta curioso que el tema “Trapped”, que en España fue uno de sus grandes éxitos, no tuvo protagonismo fuera de nuestro país pues salvo en Italia no recuerdo otras ediciones en single. Asimismo también me llama la atención este single italiano en el que las dos canciones son de los mismos autores (Coulter & Martin). Claro que también me ha extrañado siempre que por lo visto en Italia fue en el único país que no se editó –conjuntamente con España y Estados Unidos- el disco sencillo con los temas “I dont care” y “Don´t be left out in the cold” (segundo lanzamiento a nivel mundial del grupo), siendo sustituido por este al que hacemos referencia.

 

Enlazando curiosidades, tenía en el olvido que en Francia, tras el single “I don´t care” y antes de “Going nowhere” se lleva a cabo la edición de otro con “Give me a chance” y “Make it easy for me” (“Don Felipón”). Esto me parecía como querer repetir la fórmula del “Black is Black”, quiero decir que un nuevo single con un tema de Wadey-Hayes-Grainger (los autores del “Black is Black”) en la cara A y otro de Manolo Díaz en la cara B. De cualquier forma, la repercusión de este single no parece que fuese a gran escala pues dudo si se llegó a comercializar ya que los pocos datos de los que dispongo son los de haber conseguido para mi colección un acetato y un disco sencillo con apariencia de disco oficial pero con funda promocional. Este dato me hace plantearme si realmente existió una tirada para su venta (casi lo dudo pues no es normal que en tantos años jamás haya encontrado dicha pieza). Más bien me atrevo a suponer que todo quedó en una primera propuesta dirigida a promoción posiblemente en emisoras de radio y medios de comunicación. Me pregunto si nuestro común amigo Cayetano Herrero (algo desaparecido últimamente), gran experto en ediciones discográficas de Los Bravos, podría ampliarnos alguna información al respecto.

 

Bueno, no quiero alejarme de donde dejamos nuestra última conversación y deseo felicitarte por cuanto tan argumentadamente nos explicas del cómo y porqué de las ediciones de lujo, de súper lujo y las más de las veces con ningún lujo que se producían por aquellos finales de los años 60 y principios de los 70 en nuestro país. Cuando hago alusión a los LP´s de Los Canarios (Libérate) y de Pan y Regaliz, lo hago intencionadamente como piezas únicas en el sentido de que a la vez que llevaban portadas abiertas, cuidadas, con diseño original e indiscutible elegancia, incluían los textos de las canciones con sus traducciones al castellano, caso que creo tan solo se volvería a repetir años más tarde, en 1973 con el LP de Juan Pardo My guitar. Pero hablando de ediciones de lujo me parece necesario nombrar tres álbumes imprescindibles lanzados en España antes de 1970. Partiendo del que tú ya comentabas de Los Relámpagos en 1966 habríamos de añadir el de Manolo Díaz Retablo, edición de Sonoplay en  1967 con portada de cartón duro (como los americanos) y libreto interior de varias páginas con textos y fotos. En 1968, la misma compañía discográfica editará el primer álbum de Almas Humildes Ideas, con portada triple e incluyendo igualmente textos y dibujos.

 

Está claro que por aquellos años, en nuestro país, las discográficas Sonoplay y Novola fueron las pioneras en preocuparse por las ediciones cuidadas, sacrificando (como tú bien explicabas) parte de los beneficios y asumiendo a su vez costes algo desorbitados con relación a lo que estábamos acostumbrados. Si hacemos un pequeño balance aquí, de repente, podemos contabilizar a Novola con las siguientes referencias: Los Relámpagos  con 6 Pistas en 1966, Juan Pardo con su álbum de debut en 1969, Los Brincos con Mundo, demonio y carne en 1970 y algún otro disco que seguro estoy olvidando ahora. Con respecto a Sonoplay tendríamos a Manolo Díaz con Retablo en 1967, Almas Humildes con Ideas en  1968, Enigmatico Mike (Mike Kennedy en1969, Los Canarios con su Libérate en 1970 y, por supuesto, destacar la edición especial con los dos primeros singles de Miguel Ríos para esa compañía, con los temas “Ahora que he vuelto”, “Hermanos”, “La guitarra” y “Antimusical” en 1966.

 

En 1969 Los Relámpagos repiten edición de lujo en su nuevo trabajo discográfico (esta vez en forma de tríptico) con un nuevo álbum titulado Páginas musicales de la historia de España, en esta ocasión con la discográfica RCA.

 

Sobre lo que me comentabas acerca de Barrabás y su primer álbum, te confirmo que  no era con portada abierta y con respecto al álbum de Aguaviva Cosmonauta de 1971, como no lo conocía me he leído el comentario que de él hace Julián  Molero en La Fonoteca, luego he escuchado algunos pasajes y me ha parecido que ha hecho una descripción inmejorable sobre dicho trabajo.

 

Para que no nos alejemos demasiado de Los Bravos se me ocurre, ya que ha salido el tema de Manolo Díaz, que comentemos algo sobre tres canciones compuestas por este y que han sido grabadas también por el grupo.

 

En primer lugar quiero referirme a “Don Felipón” que Los Bravos graban en 1966 y que como ya explicas en tu libro, no podremos escuchar hasta 2002 cuando se reeditan sus discos en formato CD. Digo que no podremos escuchar  y me refiero a su versión en castellano ya que en una versión inglesa y bajo el título de “Make it easy for me” sí que es editada en su primer álbum de 1966.

 

Otro tema con estas características es el conocido “La juventud tiene razón” que Manolo Díaz popularizaba en 1969 y que en ese mismo año Los Bravos incluirían en su cuarto LP con una versión inglesa bajo el título de “Dirty Street” escrita como ya dijimos con anterioridad por Phil Trim (voz solista de Los Pop-Tops).

 

El tercer tema será “Welcome to Mars” que primitivamente pienso es compuesto para Los Bravos y que los dos graban en 1972 aunque la versión del grupo no será editada hasta 1973 (formación de Los Bravos capitaneados por Tony Martínez con Pedro Chaklat como voz solista).

 

Como ya sabes, amigo Guzmán, nunca he sido seguidor de cantautores, los he respetado pero nunca han formado parte de mis apetencias musicales. A Manolo Díaz, desde un principio, le presté algo más de atención por aquello de que había contribuido en gran medida al lanzamiento  de Los Bravos y a su repertorio. Es por eso que me preocupé de escuchar muchas de sus grabaciones y de ahí que hoy pueda comentar estos tres temas.

 

Pero no quisiera terminar este inicio de nuestra segunda entrega sin volver un momento al motivo que dio lugar a estas conversaciones en el 50 aniversario de Los Bravos, que es el hecho de que no haya habido proyectos organizados a propósito de este 50 aniversario. A pesar de ello, es importante resaltar que aunque algo dispersos sí se han venido dando en estos meses casos en que Los Bravos se han visto reflejados en diversos medios de distintos modos y por diferentes razones; lo que hace pensar que después de dichos cincuenta años el nombre del grupo siga vigente sin caer en el olvido. Un ejemplo es la programación de septiembre de la Filmoteca Nacional que me enviaste y que incluía el segundo largometraje del grupo Dame un poco de Amooor.

 

Guzmán Alonso: Empiezo comentando esto último que planteas, que es interesante por lo que significa. Efectivamente no hemos visto que haya habido un proyecto específico que recuerde el cincuenta aniversario del grupo, pero es curioso observar cómo en este mismo año se están sucediendo distintas acciones que de repente traen a Los Bravos a la actualidad, aunque sea como dices de manera dispersa o fugaz. Una de ellas es la entrevista -inserta por María Jesús Polo en esta misma web-, que Concha Velasco en su programa de TVE mantuvo con Alain Milhaud, productor y manager del grupo, y con Javier Aguirre, director de Los Chicos con las Chicas, en los minutos anteriores a la emisión de la película. Hablando de películas, sé que López Riesgo ha iniciado por fin después de bastante tiempo intentándolo, con financiación de TVE, un documental sobre los tres primeros años del grupo. Creo que ha entrevistado ya a algunos familiares de Toni y de Manolo y a algunas otras personas, además de reunir documentación, pero no sé en qué momento está la realización de este documental.

 

También son de reseñar los espacios en los que José Miguel López, a quien citamos en la primera entrega, habló del grupo en la serie que dedicó a los años sesenta en su programa de RNE Discópolis y, dentro de esta serie, los dos programas que hizo con Alain Milhaud y el posterior en el que participé yo mismo. Incluso en el programa-concurso de TVE Saber y ganar han sido nombrados varias veces Los Bravos este año. Y mientras preparo esta respuesta me topo con que el escritor Julio Llamazares cuenta con Los Bravos y “Black is Black” como referencia argumental para desarrollar su columna del 1 de octubre en El País acerca de las tarjetas black y los procesos judiciales en marcha.

 

Te estoy citando situaciones que he podido conocer; seguramente si rastreáramos encontraríamos unas cuantas más. Respecto de lo que dices de la programación en septiembre de Dame un poco de Amooor en la Filmoteca, es un detalle a comentar: esta programación fue debida al homenaje que la propia Filmoteca ha preparado en recuerdo de Eduardo Ducay, productor, guionista, director, y ensayista y crítico de cine. Estuvo presente en las dos películas de Los Bravos en trabajos de producción y guionista. En la sesión de las dos programadas de Dame un poco de Amooor a la que asistí no había mucha gente, pero sí diversa en edades (jóvenes, maduros, y ya abuelos) en procedencias geográficas (españoles y de fuera del país), y en procedencias socioculturales o profesionales. Digo esto por los comentarios y conversaciones que estuve escuchando antes de que abrieran la sala y mientras empezaba la película. Piensa que fui allí para ver Dame un poco de Amooor en pantalla grande, pero también aprovechando la ocasión para captar la vigencia de Los Bravos entre el público de hoy. Por cierto -siempre observo lo mismo cuando veo una película musical-, qué bien suenan en el cine las canciones.

 

Sirva todo lo que acabo de apuntar para apostillar lo que decías de que paradójicamente a pesar de los olvidos el conjunto ha calado a través del tiempo en la memoria de la gente y de determinadas instituciones y corporaciones. Y para confirmar que en efecto el grupo es representativo.

 

Finalmente hay que recordar tal como te comentaba en la primera entrega la aparición del libro de Miguel Vicens –no programado tampoco como parte de un proyecto de 50 aniversario- asumido por la editorial Atlantis.

 

Señalabas al poner de relieve la cuidada edición del álbum Retablo de Manolo Díaz (como su nombre indica todo un retrato de época) la importancia de este compositor, cantautor, productor y finalmente alto ejecutivo de la industria musical, en la vida de Los Bravos en diferentes etapas. Creo que por ello mismo va a aparecer una y otra vez en estas conversaciones, tanto en lo respectivo a su faceta propia, como por lo que supone para el grupo. Es un hombre que ha desarrollado con mucho talento todas las funciones de composición, interpretación, producción y gestión; con la virtud especial de no solo desplegar cada una de ellas por su lado, sino de saberlas relacionar e integrar; tanto con capacidad técnica y creadora, como con ideas innovadoras y sentido del riesgo, y con decisiones en consonancia; a lo que hay que añadir como me dijo en una ocasión que el éxito le haya acompañado a lo largo de su carrera, aspecto este que reforzaba sus características personales apuntadas, que eran a su vez las que le habían puesto en el camino del éxito. Su estilo relacional y comunicativo es por otra parte fundamental para todo ello. En el caso de su faceta como cantautor yo creo que seguramente te ha llegado por saber conjugar precisamente la manera en que veía las distintas realidades que trataba con personal sensibilidad y agudeza literaria en sus temas con una música muy pop que transitaba desde la canción francesa o el folk al rock, al soul, al blues e incluso al jazz. No hay que olvidar que él tenía una primera procedencia pop-rock debido a su paso por Los Sonor y otras formaciones anteriores y posteriores situadas en estas coordenadas musicales.

 

Sigue siendo muy interesante lo que comentas de las ediciones cuidadas de dos de los sellos más destacados que tuvo la industria discográfica española: Novola y Sonoplay, luego Movieplay. Parece que sus directivos tuvieron claro que era importante dar lugar a una línea de alta gama entre sus producciones basada en obras concretas y en artistas, aunando criterios de contenido musical y literario y criterios de contenido estético y calidad del material de presentación. Una aproximación inicial creo que la constituye, todavía en 1964, el primer LP de Los Brincos que fue además la referencia con la que se dio a conocer el sello Novola. Este disco ya llevaba en su contraportada una presentación con rúbrica de su directora musical y productora, Maryní Callejo, fotos de la grabación e individualizadas de cada integrante con pequeño texto de cada uno de ellos también rubricados al pie. Recuerdo ahora que el LP de Los Sonor con Phillips en 1963 aunque más escueto igualmente llevaba un pequeño texto introductorio y foto del grupo junto a los títulos de las canciones. Estos dos discos no los tengo como tampoco el segundo de Los Brincos –que nos recordaba Chus Galeote a raíz de la primera entrega- el cual por lo que entiendo tú sí, editado con todo lujo de detalles, por la misma Novola y que pudo ser lo más o de lo más ambicioso del momento en el aspecto que estamos hablando, ¿no?

 

En cuanto a Sonoplay -donde estaba entre otros directivos Carlos Guitart, reconocido, después de dejar de tocar profesionalmente, como uno de los hombres de grandes ideas y ejecución de proyectos de la industria musical-, pienso que además de coincidir en el criterio de la importancia de la calidad discográfica tanto en el contenido musical y literario de los discos como en los distintos aspectos de su presentación (gráfica, informativa, calidad material de la carpeta), este aspecto de distinción y cuidado le resultaba aún más necesario debido a que entraba como sello nuevo en 1966 en un mercado en el que otras compañías ya estaban asentadas y llevaban años compitiendo. En este sentido es esclarecedor además de divertido leer en el libro de Los Salvajes el episodio que cuenta Gaby Alegret acerca de la oferta que recibió este conjunto para integrarse en Sonoplay.      

 

Es muy interesante que cites el singular álbum de Los Relámpagos Páginas musicales de la historia de España, que no conocía en tríptico, ya que nos permite apreciar que un mismo grupo sería tratado como imagen de calidad de marca por parte de dos compañías diferentes. Y es que Los Relámpagos eran mucho Relámpagos. Como decíamos, el dinero empleado en calidad, es más una inversión que un gasto. Sobre esto y la rentabilidad de la venta de discos me gustaría añadir algo más adelante.

 

Quiero abordar también alguna reflexión última sobre el aspecto de las ediciones cuidadas aprovechando lo que has mencionado en relación a los singles, así como responderte a lo que contabas sobre I´m cuttin´out y las otras canciones de Los Bravos en Italia y Francia, pero todo esto después de una pausa. No sé si quieres añadir alguna cosa a lo que te acabo de comentar.         

 

EG: No conozco el LP de Los Sonor, no lo tengo en mi colección ni tampoco tengo el primero de Los Brincos, con el que se estrenaba el sello Novola, aunque este sí que lo he visto en algunas ocasiones, incluso en ediciones recientes pero has hecho bien en mencionarlos por su originalidad en las contraportadas. El segundo de Los Brincos sí que supone un despliegue de generosidad por parte de la compañía discográfica ya que, como te apuntaba hace días, fue editado en una caja incluyendo un libreto a tamaño  LP de 12 páginas con fotos a color y en blanco y negro del grupo, entre las que se intercalaba una pequeña historia de cada uno de sus componentes. El detalle de la caja me parece algo super avanzado a la época teniendo en cuenta que no se trataba de un disco ni triple, ni cuádruple ni tan siquiera de un disco doble, simplemente de un álbum más cuyo contenido era de 12 canciones.

 

En cuanto a Sonoplay, ahora que me pongo a recopilar datos y desempolvar singles, me doy cuenta de que no solo cuidaban las ediciones en long plays sino que también en la edición de los discos pequeños eran innovadores y bastante originales. Repasando la discografía de Manolo Díaz, observo que en varios de sus singles se incluía dentro una cartulina con los textos de las canciones e incluso merece la pena destacar la edición de un EP (que normalmente contenían 4 canciones) pero que en esta ocasión solo  presentaba un tema en la primera cara: “Postguerra” y dos en la otra: “Vino una ola” y “Bibí”. El disco tuvo dos ediciones con diferentes colores y fotografías y se nos presentaba con portada abierta de cartón duro, con brillo y troquelada, de donde se podía sacar una foto del artista y dentro quedaban impresas unas palabras de Manolo Díaz con su firma estampada. Está claro que dicha edición protagonizaba la continuidad en un tipo de diseño utilizado un año antes para los dos primeros singles de Miguel Ríos con esta  discográfica mencionados con anterioridad.

 

Me gustaría volver sobre los tres temas de Manolo Díaz que grabaron tanto él como Los Bravos:

 

1 - “Don Felipón”: Este tema,  en la voz de Manolo Díaz nunca me dijo mucho, apenas si me interesó como para prestarle atención  en más de cuatro ocasiones ya que me parecía la típica canción de cantautor con la que no me sentía identificado musicalmente. Al poderla disfrutar por Los Bravos, 35 años más tarde, y teniendo en cuenta que el playback musical es el mismo utilizado para la versión en inglés que sí se editó en su primer LP de 1966, y profundizando  en  que a Mike apenas si se le entiende el castellano utilizado para la ocasión, ha continuado sin  parecerme gran cosa.

 

2 - “La juventud tiene razón”: Aquí me acabo de llevar una sorpresa pues hace años, muchos años que no la escuchaba en la voz de Manolo Díaz. Hoy le he concedido una nueva audición  para poder hablar con propiedad y me he vuelto a reencontrar con la peculiar voz de Manolo que sigue como la recordaba pero lo que realmente me ha sorprendido  (y no para bien) ha sido comprobar que el playback musical aquí utilizado es el mismo que respalda la versión posterior de Los Bravos incluida en su LP Ilustrísimos del mismo año. Es curioso pero yo recordaba la versión de Manolo Díaz con un acompañamiento musical más pobre pensando que en Los Bravos existía una mayor participación de grupo, sin embargo, nada de eso, todo era producto de mi imaginación. ¡Qué barbaridad! Me pregunto cómo puede suceder que, siendo Los Bravos en aquellos momentos nuestro grupo más prestigioso, no se buscasen unos nuevos arreglos más acordes a un grupo de música pop que mostrasen con diferencia el trabajo entre estos dos artistas. En definitiva lo que quiero decir es que me habría gustado encontrar el mismo resultado conseguido entre las versiones de “Don Felipón” y “Make it easy for me”.

 

Por otra parte me parece significativo resaltar el contraste de voces. Escuchando “Dirty street” por los Bravos siempre me he encontrado ante una canción grandiosa, con una orquestación correcta y adecuada donde las grandes dotes vocales de Mike resaltan la melodía.  En el otro caso  nunca he visto lo mismo.

 

3 – “Welcome to Mars”: Siempre me ha parecido estar ante un tema algo extraño, diferente y un poco inclasificable en cuanto a estilo musical. En definitiva, me cuesta definir este tema pero me gustó desde un principio, muy posiblemente porque siempre he recibido con deseo y satisfacción cualquier entrega del grupo y en el momento en que se edita yo estaba más ansioso que nunca en volver a escuchar a Los Bravos. Esta canción, que como ya dije antes y (espero que tú  me corrijas, Guzmán,  si  fuese necesario),  creo que estaba pensada para el grupo, quienes por entonces planeaban un álbum con temas de Manolo Díaz, pero sale al mercado mucho antes en la propia versión de su autor. Sin embargo yo tardaría años en conseguir el single y poderlo escuchar. Tengo que reconocer que aunque prefiero la versión Bravos, me  impresionó y sorprendió muy gratamente escuchar la versión original del autor. En esta ocasión sus canciones, por primera vez, (me refiero al single completo) no suenan a cantautor, se alejan mucho de ese estilo y suenan a grupo, encontrándonos una batería pronunciada, unos vientos modernos y unos coros que arropan la voz del cantante haciendo que casi no se le reconozca. Celebré siempre este cambio en la música de Manolo Díaz aunque no sé si tuvo continuidad. Además siempre me he preguntado si el LP que editó en 1972 con el título de “A divided family” seguía esta línea o había vuelto a sus orígenes. Nunca pude conseguirlo ya que fue censurado rápidamente porque sus temas iban dedicados a grandes figuras de la política internacional. En la actualidad ha sido reeditado por Rama Lama pero no he tenido la ocasión de escucharlos. Ignoro si tienes esas grabaciones pero en caso negativo tendremos que preguntar a nuestro amigo Chus, quien creo que sí compro ese CD.

 

Cambiando de tema, no quiero pasar por alto tu noticia sobre el libro que prepara Miguel Vicens. Estoy convencido de que será muy interesante y me pregunto si sabes algo sobre la posible fecha en que pueda ver la luz.

 

GA: El libro de Miguel Vicens tenía prevista su presentación en Mallorca el 30 de septiembre, así que los lectores de esta web habrán leído la noticia de cómo se produjo antes de que aparezca esta nuestra segunda entrega.

 

Si no inagotable, sí que parece que es un tema que da para hablar largo y tendido demorándose desde diferentes ángulos el de las ediciones cuidadas. Has mencionado los discos de 45 revoluciones, los pequeños, singles de dos canciones o Extended Play, de tres o cuatro. No sabes lo que disfruté en mi primera adolescencia del EP doble de los Beatles “Magical Mistery Tour”, con su amplio y diverso libreto interior en el que se recogía con historieta incluida el viaje, las fotos del grupo, las letras de las canciones. Y lo que me impresionó el single de portada doble de Santana “Mujer de magia negra”, con aquella diosa negra presidiendo la carpeta, la parte interior mostrando a los músicos tocando, o la contraportada, completando el cuadro de la carátula y añadiendo el pequeño texto de Herman Hesse. Cito estos dos discos porque fueron los primeros de estas características que tuve en mis manos.

 

Tal tipo de ediciones eran y son muy gustosas: visualmente, por su manejo, por el tipo de información que ofrecían. Un EP o un single con buena presentación también suponían una imagen de calidad de marca y de valoración del artista; venían a realzar su categoría artístico-cultural, la capacidad creadora, o su distinción por la faceta innovadora o experimental que aportaba. En este sentido podríamos hablar volviendo a grupos españoles de los singles de Cerebrum en 1969 y 1970 (que nunca he tenido en mis manos; sus canciones, “Eagle´s death”, “Read a book”…, las conozco por reediciones), o el de Todo y Nada en 1971, con “Tarantos” como tema principal. Y es destacable que la importancia de esta clase de presentaciones de calidad era contemplada no necesariamente por compañías poderosas económicamente, sino también por las que no lo eran tanto. Los discos de Cerebrum fueron publicados por Dimensión, y el de Todo y Nada fue una producción de José Luis Álvarez. En Todo y Nada hay que decir que militaron dos futuros Bravos: Toni Aguilar y Nono Ábalo.

 

Demorarse en este aspecto, como decía antes, tiene su por qué: ¿Cuántas veces que nos han gustado mucho las canciones de un grupo, o de artistas solistas, cuyos discos apenas llevaban información y una presentación pobre, no hemos echado de menos eso: mayor documentación gráfica y literaria y un diseño atractivo, a fin de conocer mejor, comprender, el trabajo realizado, y por ello mismo disfrutarlo más aún? Cuando un disco nos ofrece esta oportunidad de conocimiento ya lo incorporamos en nuestro bagaje con un valor superior al de simple mercancía -el disco es cultura decía un slogan de los años setenta-. Claro que no debemos olvidar que hay toneladas de vinilos concebidos precisamente como eso, mercancías puras y duras exentas de valor artístico- cultural, pero sí por el contrario poseedoras de un carácter adocenador tremendo. Un detalle que me viene ahora a la cabeza de la importancia de la información es el que introducía Miguel Ríos en las contraportadas de dos singles de los años setenta, los encabezados por “Canción para un Nuevo Mundo” y “La maraña”. En ambos señalaba el personal (músicos incluidos, no únicamente el productor o arreglista) que había participado en la grabación. Con este detalle, daba valor al trabajo aportado por cada uno y te ampliaba el foco de visión: ibas precisamente del producto que suponía el disco al trabajo realizado y a sus protagonistas; te interesabas a continuación por su trayectoria y próximas obras o actuaciones.

 

Creo que debo de ir saliendo de este detenimiento en los discos cuidados y su significado. Lo haré refiriéndome a lo costoso o no que puede ser una producción. Es cierto que si utilizas los materiales más caros el precio sube, y a veces el presupuesto no alcanza, pero una producción cuidada aunando diseño, información y documentación también puede hacerse con materiales de menor coste y resultar original, como lo era el álbum de Ovidi Montllor A Alcoi, de 1974, que incluía una caja de cartón corriente gris y en el interior la parte gráfica estampada sobre papel de embalar. A veces las diferencias no son tantas, y todo depende del concepto que tengas del producto: si meramente de mercancía de consumo, o como objeto u obra con un valor que pretende ir más allá del mero consumo.

 

Has señalado también los encartes u hojas interiores que tanta complementación daban a los discos. En relación a ello estaban por otro lado los posters que incluían. No me acuerdo cuando se empezó a estilar incorporarlos dentro de la carpeta. Uno de los primeros discos que tuve trayendo poster fue la edición especial del Círculo de Lectores del LP de Raimon dedicado a Víctor Jara, con las letras en catalán y en español y sobreimpresionada la foto del artista en el reverso. En el anverso, la foto del cantautor. Otro disco reseñable por todos los conceptos, desde la portada hasta la hoja interior, más el bello poster que se sumaba, es el de Solera en 1973, editado por Hispavox. Un tema de análisis que me sugiere esto es si en el sentido de las ediciones cuidadas, los grupos y solistas españoles tuvieron mejor tratamiento cuando estaban en discográficas españolas o en multinacionales, pues tiendo a pensar que las multinacionales priorizaban en el mercado español su catálogo internacional.

 

Y vuelvo a Los Bravos: algunas crónicas de época hablaban de una edición de lujo en Filipinas de “Bring a Little lovin´ de la que nunca he tenido constatación. Aprovecho esta vuelta al grupo para abordar los otros puntos que planteabas:

 

Te hacías eco, Enrique, al principio de esta segunda entrega, de las conversaciones que en algunas ocasiones hemos tenido sobre “I´m cutting out” (o “Cuttin´out”), como una de las canciones que podrían haber sido adecuadas candidatas a ser el siguiente lanzamiento internacional después de “Black is black” y en lugar de “I don´t care”. La discusión sobre qué tema hubiera sido el sucesor más adecuado de “Black is Black”, proviene de que “I don´t care”, fue una imposición de los ingleses. “I don´t care” estaba compuesta por Ivor Raymonde, el director musical de las grabaciones del grupo, y Clarke (en realidad Marcel Stellman el director artístico de DECCA; este detalle de Stellman yo no lo reflejé en mi libro, pero sí está recogido en el que citamos con anterioridad de Salvador Domínguez). Alain Milhaud, y creo que podemos estar de acuerdo con él en esto, pensaba que “I don´t care” no iba acorde con la identidad musical que el grupo estaba exhibiendo en ese momento y que a pesar de las ventas que iba a tener por salir a rebufo del éxito que en septiembre de 1966 seguía teniendo “Black is black” perjudicaba los intereses del conjunto. Pienso como digo en mi libro que “I dont´care” (que por otra parte incidía con solvencia en uno de los fuertes de Los Bravos, la tímbrica, de esto podemos hablar en otra ocasión), vino a ser el detonante de la ruptura de una alianza empresarial que fue útil para las partes hasta el enorme éxito de “Black is black”; a partir de ese momento, precisamente por el éxito, los intereses y condicionantes que generaba, las bases en que se sustentaba dicha alianza dejaron de ser suficientes. Podemos explicarlo con mayor amplitud si quieres más adelante.

 

Es cierto que “I don´t care” tuvo buenos niveles de venta en bastantes países (sobre todo de influencia anglosajona, a excepción de Estados Unidos donde efectivamente no se editó como single), llegando en algunos casos hasta la frontera del nº 15 en las listas de ventas. Un número envidiable por otra parte en el concierto internacional, pero no en aquellas circunstancias después de la gran cantidad de países en los que “Black is black” estaba siendo número 1 o se encontraba en los puestos subsiguientes. Y lo más importante, sabiendo que “I don´t care”, se apartaba de la línea musical que habían presentado Los Bravos con “Black is Black”. Desde entonces mucho se ha especulado sobre cuál hubiera sido la mejor sucesora de “Black is black”. A Milhaud le gustaba “Trapped”, finalmente en Estados Unidos y otros países es “Going nowhere” la que aparece; a mi entender un tema brillante que hubiera merecido mejor suerte; en España “La moto”.

 

“I´m cuttin´out”, o “Cutting out”, como dices sale en Francia en forma de EP y posteriormente en Italia en single como cara B de “Trapped”. Por cierto, quien tenga este single italiano tiene un disco muy potente por las dos caras, un verdadero trallazo de época, aunque tengo que decir lo desacertada que me parece la portada en comparación con la contraportada.

 

¿Por qué “Cutting out”? Hay que considerar que “Black is black” había destacado por su contundencia, por el vozarrón de Mike manifestándose en diversas facetas dentro de la canción, incluyendo esos gritazos guturales ¡¡¡Uaaauuh!!!, que impresionaban; por el timbre y funcionamiento de las segundas voces, por el acompañamiento de la masa orquestal y por la definición de los instrumentos. Parecía que esta imagen musical requería una continuidad para su consolidación. Pues bien, si te fijas en “Cuttin´out”, vas a encontrar una canción que desde su especificidad reunía esos elementos: es un tema contundente, trepidante, con una propia y eficaz entrada que te lleva a escuchar; una masa orquestal apoyando esta contundencia y la expresividad general de la canción; intervienen excelentes segundas voces realzando distintos momentos clave del tema; la voz de Mike se vuelca con toda la versatilidad y fiereza que la distinguen, y los instrumentos de grupo tienen espacio para su propia definición: una base rítmica, bajo y batería, que lleva en volandas toda la canción, un órgano que la hila en medio de esa velocidad, con unas ráfagas llenas de nervio rock y rithm and blues y unas guitarras que tanto en el acompañamiento como en los solos aúpan y le dan desarrollo al tema. Pienso que sí, que “Cuttin´out” con el suficiente acuerdo empresarial y promoción podía haber sido una buena sucesora de “Black is black”, aunque no sabemos, claro está, si con el mismo nivel de éxito.

 

Aunque “Cuttin´out” sale en Francia en un EP de cuatro canciones, pierde protagonismo al encontrarse entre estas “Black is Black”. Lo mismo le pasó en cierto modo al ir como cara B de “Trapped” en Italia.

 

En cuanto a lo que comentabas del Festivalbar Jukebox de Italia en el que participó “Trapped”, no sé si en solitario o también con I´m cutting out” en 1967, entre otras canciones y artistas de éxito, no te puedo decir si consiguió el cuarto puesto o que se presentaba saliendo en el cuarto puesto. Por lo que he visto por Internet en Wikiwand, este festival incluía una serie Oro y una serie Verde; no me hago idea a qué respondía la denominación de Verde. Los Bravos estaban incluidos en esta última serie. Tal como aparece la ficha, podría inferirse que Los Bravos eran los cuartos en salir. No sé en qué términos está la información que tú tienes. Según la ficha de Wikiwand, el vencedor fue Rocky Roberts con “Stasera mi buto” (que en la relación de artistas de la serie Oro aparecía como tercero) y el premio Verde se lo llevó Albano con “Nel sole”. Este festival fue transmitido por la Rete 2, actual RAI 2, lo que debió suponer una buena audiencia para Los Bravos. Se da la circunstancia que revisando esta ficha descubro que también en la serie Verde Niky canta “Tu dici ciao” versión de una canción de Los Bravos, compuesta nuevamente por Manolo Díaz. Adivina cuál es.

 

Respecto del single en Francia, “Give me a chance”/“Make it easy for me” la verdad es que es la primera noticia que tengo y bien pudiera ser que fuera un disco promocional del grupo más que destinado a la venta. Hubo varios singles con esta característica promocional, como el que se editó también en Italia con cinco extractos por cada cara. No te puedo decir si lo que comentas de presentar este disco repitiendo como fórmula los autores que estaban en el single “Black is black”/“I want a name” fue una cosa pensada así, o fruto de la casualidad, o simplemente formaron parte del disco porque eran dos canciones, menos trepidantes que “Trapped”, “Cuttin´out” o “Black is black”, y habían sido reunidas para presentar la faceta melódica del grupo.

 

Aprovecho que menciono esta faceta para abordar lo que planteabas de las canciones compuestas por Manolo Díaz grabadas por él mismo y también por Los Bravos. La primera de ellas es “Make it easy for me”, la versión en inglés de “D. Felipón”. “Make it easy for me” es una de las cinco canciones de Manolo Díaz que incluía el primer LP de Los Bravos; que aumentaban a siete en la edición USA. Este álbum resultó una muestra exquisita del beat que se exportaba desde las Islas Británicas. Y en "Make it easy for me", el director musical, Ivor Raymonde, supo captar esa capacidad intrínseca para hacer buenas canciones pop que tenía Manolo Díaz y proyectar si cabe al máximo en la grabación su melodía. Además supo desarrollar en ella otro de los fuertes de Los Bravos que ya he mencionado al referirme a “I don´t care”: su tímbrica. Cuando escuchas “Make it easy for me” estás escuchando una melodía netamente pop embellecida por el timbre especial que tenía el grupo con la complementación de la voz principal y las segundas voces, ya en golpe de voz, ya en fraseo. Estas dos características enmarcadas en el conjunto de la orquestación, hacen que se disfrute la canción. En español, es otra aun manteniendo esa base; es “D. Felipón”, que tiene otras connotaciones. Cuando Mike canta, lo hace bien, introduce buenas inflexiones de voz, pero tiene como referencia la letra de Manolo Díaz, no la inglesa; y tiene asimismo como referencia el modo en que la canta el propio Manolo. Y la letra de Manolo Díaz tiene una intencionalidad crítica, ofrece una visión ideológica respecto del contraste de clases sociales que cuenta la historia de la canción. Manolo Díaz la canta con los acentos, con los énfasis que explican esos contrastes sociales, dándoles la veracidad que necesita la canción. A Mike, a pesar de lo que hemos dicho en su forma de interpretarla, le faltan esos énfasis y matices de intencionalidad que requiere la historia, se le escapa su espíritu. Seguramente porque en ese momento le faltaba el suficiente dominio del español, así como la relación directa con la forma en que se daba este contraste sociológico en España. “D. Felipón” cantada por Los Bravos tiene una característica más que debemos rescatar: aparecen las voces corales de los integrantes del grupo prolongando la canción del modo al que nos referíamos cuando comentamos las de nuestra primera entrega. Aunque en ocasiones tiendo a pensar que estas  voces corales habían sido grabadas en otra toma y luego añadidas a la versión final.

 

En la versión de “D. Felipón” de Manolo Díaz, quiero remarcar lo que te decía anteriormente de la manera en que letra y música integraban un todo en sus composiciones. Este todo es el que permite a Manolo Díaz interpretar con esa carga intencional crítica de forma a mi juicio creíble y fluida.

 

Otra de las canciones suyas que señalabas interpretaron ambos es “La juventud tiene razón”. Hacías alusión a que estaban grabadas sobre la misma base instrumental y es cierto a excepción de pequeñas diferencias, de las cuales la más perceptible es el final. La dirección musical corrió a cargo de Jean Bouchéty, con quien Alain Milhaud había decidido trabajar en lugar de Ivor Raymonde. Si Raymonde era primera referencia en la industria inglesa, Bouchéty no lo era menos en la francesa; te lo puedes encontrar dirigiendo en discos de Michel Polnareff, Michel Fugain, Mireille Matthieu, Dalida y un largo etc. Puede ser que se hiciera cantar a Los Bravos y a Manolo Díaz -con las pequeñas diferencias apuntadas- sobre la misma base orquestal tal como planteas por una cuestión de ahorro económico; pero por otra parte cabe pensar que Bouchéty hizo unos arreglos musicales tan apropiados para la canción en sus dos versiones que era difícil establecer otros a excepción de esos matices de los que he hablado.

 

No recuerdo ahora si la grabaron primero Los Bravos como “Dirty Street”, cuando fueron en el otoño de 1968 a Inglaterra a grabar la tanda de canciones de Ilustrísimos Bravos. La versión de Manolo Díaz salió al mercado a principios de 1969 y en el disco se ofrece además información de que el ingeniero de sonido fue John Mackswith; con este nombre inglés podría inferirse que si no la grabaron ambas partes durante las mismas sesiones, lo debieron hacer en fechas muy próximas unas de otras.

 

A mí me gusta mucho cómo la canta Manolo Díaz, con esa credibilidad interpretativa que te decía antes, con su voz potente, amplia, de marcada oquedad, comunicando con propiedad el mensaje generacional que transmitía.

 

La versión de los Bravos también es muy interesante, acorde con el status que habían alcanzado y asimismo al servicio interpretativo de las cualidades vocales de Mike que estaba en uno de sus mejores momentos con el apoyo incondicional de Milhaud. La letra de “Dirty Street” de Phil Trim hacía que mantuviese calidad en este aspecto. Se lanzó en single en Estados Unidos, pero no alcanzó la frontera de los sesenta primeros puestos en la lista de Billboard tal como anunciaba que era posible esta misma revista al darla a conocer.                                 

 

No he podido nunca escuchar la versión de Manolo Díaz de “Welcome to Mars”, a pesar de que la he buscado con insistencia, por lo que no te puedo comentar nada al respecto aparte de que fue una de las canciones suyas que grabaron Los Bravos de 1972, de acuerdo según me contó Tony Aguilar, el bajista de por entonces, con una versión que a su vez había desarrollado Dave Thomas y que no sé si este llegó a registrar en disco. Sí te diré que el álbum A divided family evidencia el hombre de ideas originales que ha sido Manolo Díaz. Hasta ese momento a nadie hasta donde yo conozco se le había ocurrido plantearse un disco sobre los personajes históricos que habían intervenido en los cambios de la humanidad en el siglo XX, personajes del primer mundo, del segundo y del tercer mundo. El tratamiento musical y literario que tuvo da para que sigamos hablando de ello cuando abordemos otros temas. Solamente te anticiparé, que si lo hubiera firmado un James Taylor o un Donovan, muchos de los críticos de nuestro país lo hubieran clasificado entre las mejores antologías. Siendo el testamento musical de Manolo Díaz como intérprete ha quedado en esa zona de penumbra que acaban conociendo solamente las minorías más restringidas.

 

EG: Qué tema tan bonito el de las ediciones discográficas lujosas y bien cuidadas pues me trae a la memoria discos históricos de los que yo compraba cuando era tan solo un niño y se estaba formando mi identidad musical. Las primeras que recuerdo eran del 69 al 72, algunas más, aunque pocas, con posterioridad y me estoy basando en el pop-rock español. Tienes mucha razón cuando argumentas que no siempre estos casos provenían de prestigiosas compañías. Mis recuerdos se basan mayoritariamente en ediciones casi todas ellas presentadas por sellos nacionales nuevos o discográficas con un poder económico no muy elevado: Dimensión nos presentaba los dos primeros singles de Cerebrum (ya citados por ti), los dos primeros de Evolution (“Fresh garbaje” con carátula en tríptico y pegatina en su interior y “Water” con curiosa carátula desplegable en color plata), también su primer y único álbum “Evolution”(en carpeta tipo bolsa, con su asa y todo), de Concentric recuerdo un single de Joe Skalzium & Om que en su interior contenía una  hoja con las letras de las canciones en inglés, catalán y castellano, y ¿cómo no?, el mítico primer álbum de Pau Riba Dioptria en portada abierta y libreto con hojas en  varios colores que incluían los textos en catalán y castellano. Diabolo (Als 4 vents) nos presentaba el primer single de Sisa con hoja interior y letras de las canciones. Dos de los singles de Máquina! eran con portada abierta (“Sun bring the summer” y “Take it easy”) y el primer y único single de Agua de Regaliz “When you´re so bring down” iba con rompecabezas incluido. Edigsa cuidaba las presentaciones de casi todas sus producciones: Tapiman en su LP contenía foto del grupo a tamaño LP y su segundo single “Love Country” contenía  hoja en cartulina con créditos del disco y bonita foto de la banda.

 

Haces alusión a la falta de información en los discos y eso sí que es algo con lo que he sufrido mucho. Siempre se me viene a la cabeza el Lp Karma de Iñaki (primer vocalista de Barrabás y voz solista en la formación de Los Bravos de últimos de 1972 y buena parte de 1973). Un álbum genial musicalmente hablando que además incluía hoja interior con las letras de las canciones y foto del artista pero que no mencionaba a los músicos. Curiosamente tuve la oportunidad de preguntarle al propio Iñaki con la mala suerte de que no fue capaz de recordar a sus compañeros para aquel proyecto. Tan solo supo decirme el nombre de Eduardo Leiva en los teclados.

 

Al igual que tú, no recuerdo exactamente la época en la que se comenzó a incluir posters en los LP´s, ni cuando dejó de hacerse, y los recuerdos que me vienen a la mente son, en un principio y a nivel internacional, de los primeros álbumes de  Chicago, concretamente el III, IV y V que contenían bonitos posters en su interior. También el álbum de Santana “Abraxas”  venía acompañado por uno de gran tamaño, en blanco y negro, que disfruté durante mucho tiempo, cada noche al acostarme, ya que estaba colgado en mi habitación, en frente de mi cama.

 

Sin embargo, tengo más recuerdos de grupos españoles y precisamente de discográficas nacionales y en muchos de los casos,  de compañías con poco bagaje pero que apostaban por unas ediciones con elegantes diseños que permitiesen ser diferenciadas de las tratadas como mero instrumento de consumo. Entre los recuerdos que me vienen, y me estoy refiriendo a la inclusión de posters, figuran los Lp´s de Música Dispersa, Om, La mosca e incluso el álbum doble de Máquina! en el que se incluía un libreto de varias páginas con numerosas fotos del grupo. En este sentido, hablando de libretos y a nivel internacional acabo de recordar varios discos de Rod Stewart y Elton John, en sus ediciones europeas y americanas…, pues cuando llegaban aquí la mayoría de estos discos se habían convertido en ediciones vulgares que en el mejor de los casos presentaban portada abierta pero, por supuesto, que libretos, fotos y/o posters ya habían sido suprimidos.

 

Pienso que la bonita costumbre de incluir posters en los discos comienza a extinguirse a finales de los años 70; me vienen a la memoria un disco de Tequila, otro de Pecos y alguno de Camilo Sesto que contenían posters de gran tamaño. De todas formas llevo un rato dándole vueltas a la cabeza y no consigo recordar mucho, esto es preocupante, la edad no perdona, estoy seguro de que habría muchos más discos que mencionar aquí.

 

Bueno, cambiando de tercio y volviendo a Los Bravos, no estaría nada mal que algún día consiguiésemos, si es que verdaderamente existió, esa edición lujosa de “Bring a little loving” en Filipinas.

 

Ahora hablemos del Festivalbar. Este festival, que yo tenía por completo en el olvido, resulta que era un festival de gran prestigio y que gracias a tus investigaciones nos enteramos de que es transmitido por la Rete 2, lo que, como bien explicas, supone la confirmación de que los Bravos tras su boom del "Black is Black" a nivel mundial, van a continuar en los años sucesivos  con una impecable proyección internacional a pesar de que por los motivos de intereses y alianzas que expones, es cierto que en Gran Bretaña y Estados Unidos su éxito va a protagonizar un ligero descenso.

 

Como me he tenido que poner a investigar y buscar información llego a la conclusión de que tengo que rectificar y desdecirme en lo referente al cuarto puesto alcanzado por el grupo en el festival de referencia. No se trata de cuarto puesto ni de que actuasen en cuarto lugar, la conclusión es que estamos hablando de la cuarta edición del FestivalBar que se celebra en Italia en  1967. He entrado en Internet, en Wikiwand, (tras tus comentarios) y efectivamente observo que hablan de que el festival incluye la serie Oro y la serie Verde (que seguimos sin saber en qué se diferenciaban) y existe un listado con los artistas y las canciones que compiten en cada serie, estando los Bravos incluidos en la Verde. Pues bien, llega el momento en que, con todos mis respetos, me veo en la obligación de rectificar a Wikiwand  y me cuesta pues no pretendo ser el más sabio pero creo poder aportar prueba de esta rectificación. Al parecer, Los Bravos no participaron en la serie Verde sino en la Oro pues tengo un single, editado en su momento por la discográfica italiana “Tiffany-Serie Juke-Box” y en su carátula principal nos dice: “Questa canzone partecipa al FestivalBar  4º trofeo Moccia 67”, más abajo, en un recuadro grande: “Serie Oro” – “Trapped” – Los Bravos  y todo ello resaltando el color dorado. En la contraportada aparece todo resaltado en color verde, con recuadro igual al de Los Bravos, pero haciendo alusión a la cantante italiana Niky con la interpretación del tema titulado “Tu dici ciao”.

 

Guzmán, tengo que confesarte que este disco lo compré, como muchos otros, por aumentar mi colección del grupo y por supuesto que al ser una canción más que conocida, ni lo escuché y  me limité a guardarlo en su lugar correspondiente. En la otra cara del single, al ver que se trataba de una cantante italiana para mí desconocida, no le presté ninguna atención y ahora me encuentro con que se trata de la versión en italiano de una canción de Los Bravos, “Baby, Baby”,  y no queda ahí la cosa, resulta que me ha encantado; pienso que Niky, que se presentaba con esa bella imagen de las chicas yé-yé del momento, realizó una estupenda interpretación con un gusto exquisito, lo que hace que nos interesemos en conocer sus otras grabaciones y trayectoria..

 

Gracias a ti, Guzmán, he escuchado esta versión, no sé cuántos años después de tener el disco. ¡Tengo delito! Por cierto, supongo que tienes conocimiento de que “Baby Baby” salió en Italia como cara B  de “Uno come noi”.

 

Son muy buenas tus reflexiones sobre “Make it easy for me” ya que nos hacen ver las grandes dotes y la enorme capacidad creativa de Ivor Raymonde cuando transforma a “Don Felipón”, canción de autor reivindicativa en una canción netamente pop potenciando esta faceta que estaba contenida en las composiciones de Manolo Díaz.

 

Para hablar sobre “La juventud tiene razón” / “Dirty street”, me parece oportuno comentar que por aquellos  años en que yo era un chaval de muy corta edad y que tenía una percepción del tiempo muy diferente a la que pueda tener hoy, estaba convencido de que la versión de Manolo Díaz se había publicado con mucha anterioridad a la de Los Bravos y quizás por ese motivo, (como ya te comentaba), la recordaba diferente y no me percaté de que el playback musical utilizado para las dos versiones era igual o prácticamente igual. En realidad, siempre me gustó más por el grupo y es cierto lo que dices en relación a los arreglos musicales de Bouchéty, que fueron tan apropiados que sirvieron para las dos versiones, no obstante sigo pensando que se deberían haber aumentado las pequeñas diferencias que comentas. Claro que por otra parte esto puede que no tenga sentido ya que presumiblemente Milhaud estaba más pendiente de la proyección de Mike como cantante solista que del propio grupo y de ahí que la base musical usada le venía como anillo al dedo.

 

Nunca pensé que hablaríamos tanto de Manolo Díaz aunque se hace inevitable por lo unido que está al grupo en  casi toda su trayectoria y además en algún momento de estas conversaciones que estamos manteniendo ya me habías anunciado que así ocurriría. Pues bien, me he conseguido el LP A divided family en una edición italiana pues ya sabemos que en España fue censurado y por lo visto solo se editó en Italia, Francia y USA. A propósito de esta edición italiana me viene a la memoria una anécdota sobre un músico llamado Paco Saval a quien conocí por haber compuesto una canción para Miguel Ríos y su álbum de 1981 Extraños en el escaparate. La canción se llamaba “En el parque” y al final no se incluyó en la edición española pero sí en Alemania y países latinoamericanos. Aquí se aprovecharía como tema inédito para un recopilatorio de 1992. Pues a raíz de conocer ese gran tema, en 1982 Saval editaba un álbum en nuestro país y recuerdo una crítica en el Diario El País que comenzaba diciendo: “¿Qué pinta un chileno editando un disco en España cantado en inglés?”. No recuerdo el autor de aquel desafortunado comentario musical pero me arrepiento de no haberlo conservado. Bueno, que me voy del tema, lo del comentario venía por lo del disco A divided family pues pienso que en Italia podría haber existido algún comentarista que igualmente hubiese escrito: ¿Qué hace un español editando un disco en Italia cantado en inglés?, claro pero probablemente allí  sí que supieron darle a esta obra un tratamiento más respetuoso.    

 

A divided family, aunque no lo he escuchado en profundidad sí que me ha sorprendido por su riqueza musical y siento que me he perdido una parte de Manolo Díaz que yo desconocía, al igual que muchos españoles. Gran razón tienes cuando dices que si este álbum hubiese sido un producto inglés o americano, firmado por cualquier figura de prestigio reconocido, habría sido halagado y habría pasado a la historia como un gran trabajo. No nos queda otra que volver a recordar el viejo refrán de “Spain is different”.

 

Gracias a nuestras conversaciones y a una sospecha tuya acabo de descubrir y también de comprar un single editado en España por el sello Acción en 1972, bajo el nombre de “Uncle Joe” (Tío Pepe), (pero que en realidad es Manolo Díaz), con la canción titulada “Apple Pie” (Pastel de manzana) que no es otra que “Manzana” una de las canciones que habían quedado inéditas en la discografía de Los Bravos y que se recupera en el año 2002 cuando se reeditan en formato CD todos sus discos. Pertenece a la época de “Welcome to Mars”, reestructuración del grupo con Tony Martínez como líder y único superviviente y Pedro Chaklat como cantante solista. Qué gran descubrimiento y aunque, como siempre, creo que preferiré la versión Bravos, la de su autor me ha encantado. Por cierto, no es la primera vez que lo digo y posiblemente no sea la última pero, ¡Cómo suena el grupo en 1972!, una vez más hemos de lamentarnos por no haber podido disfrutarles en sus diferentes etapas con trabajos de larga duración.

 

GA: La verdad es que sí es un tema bonito y diría que interminable el de las ediciones cuidadas en todos los detalles que venimos hablando, desde las portadas a los encartes con datos, desde la traducción de las letras a los posters. Creo que da para hablar una y otra vez porque en el fondo tocan el motivo que ha dado lugar a estas conversaciones: la creación de memoria, de patrimonio cultural y artístico desde su campo específico.

 

De todo ello estoy convencido que nos aportaría una gran información de experto alguien que no citamos entre los críticos musicales y autores de libros en la primera entrega y que merece capítulo especial por el conocimiento enciclopédico que viene vertiendo desde hace muchos años en el Heraldo de Aragón, en su blog “La voz de mi amo” y en otros medios. Me estoy refiriendo a Matías Uribe. Matías es además referencia principal de la música aragonesa con libros como Polvo, niebla, viento y rock (2003) y Zaragoza 60´s, editado este año y prologado por un cantante del que conoces su obra en profundidad, Miguel Ríos. Te remito, ya que en diferentes momentos han salido en estas conversaciones Los Canarios, al comentario que Matías Uribe hizo de ellos en su blog cuando Rama Lama reeditó sus discos. Por cierto, hasta el momento entre las ediciones lujosas no hemos citado, y es hora de hacerlo, el doble álbum de Los Canarios Ciclos, basado en Las cuatro estaciones de Vivaldi, el cual constituye uno de los discos completos de la música española, tanto por el desarrollo musical que alcanza, como por la presentación de portada y contraportada, interior y libreto artístico con información detallada. Otra obra a la que a pesar de los reconocimientos que obtuvo no le faltaron críticas que hubieran sido alabanzas si por ejemplo la hubiera realizado Mike Oldfield.

 

Por lo que dices del Festivalbar, podría deducirse que la serie verde la conformaron las caras B de los singles editados en esa modalidad Juke Box, por otra parte con artistas aún por consagrar, mientras que la serie oro la constituían las caras A, ya con grupos y solistas de éxito. Y es cierto que Niky hace una muy buena versión de Baby, baby, canción que efectivamente fue cara B de “Uno come noi” en Italia, Grecia, Japón y otros países; no recuerdo ahora si también en la edición argentina. Es de resaltar el modo en que gustaban Los Bravos en Italia, tengo la impresión de que fue el país donde más versiones se hicieron de sus canciones, ya fuera por cantantes femeninas, ya por grupos. El Festivalbar fue un ejemplo de la presencia continuada en distintos países de Los Bravos concurriendo en directo y en televisiones con otros artistas de renombre internacional. No hace mucho descubrí por fuentes distintas su participación en Francia en el Lily of the Valley Festival of Chaville. Chaville es una ciudad cercana a París. Este festival que duró cuatro días, también como el Festivalbar durante la primavera de 1967, fue organizado por Barclay como campaña de promoción a gran escala de su discográfica. El festival fue transmitido en vivo por la radiotelevisión francesa y filmado para presentaciones posteriores. En las tres semanas previas además fue anunciado mediante la introducción de flashes de los artistas invitados. Durante las actuaciones había stands con discos a la venta de los intérpretes intervinientes, entre los que quizá estuviera la edición francesa de Los Bravos que citabas antes “Give me a chance” / “Make it easy for me”. La nómina de artistas de Barclay era de las importantes de la época y entre los que actuaron en este festival estaban Michel Delpech, Jean Ferrat, Nicoletta, Noelle Cordier, Hugues Aufray… Percy Sledge era la estrella principal del mismo, donde también participaron The Yardbirds; con ambos vinieron a actuar en una de las tandas del 30 de abril Los Bravos, sesión en la que estuvieron también Nino Ferrer, Eddy Mitchell, The Sharks, y The 5 Gentlemen.

 

Fíjate, Enrique, en la secuencia de festivales y conciertos fuera de nuestro país con soporte radiotelevisivo en ese año 1967 en que estuvieron Los Bravos: San Remo, Lily Festival, Festivalbar, en el primer semestre; Festival Mundial de Venecia de música beat, festival de la Rosa de Roma, en el segundo semestre, y seguramente otras intervenciones que no tenemos consignadas. Todo ello confirma la realidad del carácter internacional alcanzado por el grupo a esas alturas. Seguramente lo más importante de esta internacionalidad cifrada en discografía, radios y televisiones y conciertos en directo, esté en la concurrencia de Los Bravos con otras figuras. Concurrir con otros, además de producir aprendizaje, permite autopercibirse, tomar la medida de cuál es la calidad y consistencia alcanzada, el propio significado de uno mismo en el contexto del que se forma parte. Desde 1966 en medio de artistas como The Hollies, Manfred Mann, The Young Rascals, Episode Six, The Alan Price Set, The Trogss, The Small Faces, The Yardbirds, Percy Sledge, Tom Jones, I Delfini, Little Tony, Bobby Solo, Johnny Hallyday, Eddy Mitchell, Hugues Auffray, Adamo, Dalida, Dione Wardwick, Dusty Springfield, Gene Pitney, Marianne Faithfull, Sonny and Cher y tantos otros, Los Bravos debieron tomar conciencia de su capacidad dentro de ese marco de pertenencia internacional. Toma de conciencia que pienso hubo de ser decisiva para  mantenerse después con autoestima, cuando el apoyo de Milhaud (con quien habían firmado a principios de 1967 contrato exclusivo de producción y management) se inclinaba definitivamente por la figura de Mike en detrimento de la del grupo. Para mantenerse en el tiempo en que el grupo continuó antes de escindirse, y para encarar el futuro tras la separación Mike-Bravos, definiendo a partir de ese momento líneas propias en clave de categoría y siguiendo siendo Los Bravos. Aunque ya claro con otra presencia en el mercado al no contar con una estructura de respaldo y proyección como la que habían tenido con Milhaud y su equipo.

 

Me gusta la argumentación que haces acerca del juego de palabras respecto de Saval y Manolo Díaz: ¿qué hace un español, editando un disco en inglés en Italia?, o ¿qué hace un chileno editando un disco en inglés en España? Esto abre otra línea de conversación que podemos abordar más adelante, la del papel de los comentaristas y críticos musicales, tan importante en la creación de ambientes favorecedores o no hacia distintos estilos, corrientes, o tipos de grupos y solistas; su papel, así como su formación  como tales críticos y comentaristas en el panorama delimitado por los medios de comunicación, la industria y el mercado discográfico. Un tema sin duda complejo.

 

Efectivamente, creo que de Manolo Díaz vamos a seguir hablando aunque estemos empeñados en evitarlo. En otra ocasión me referiré a cómo me contó la manera en que convenció a Alberti para que autorizara la versión de “Poetas andaluces” que hizo Aguaviva. Creo que sería muy interesante que Manolo Díaz escribiese sus memorias.

 

Respecto de su composición “Apple pie”, que también grabaron Los Bravos de finales de 1971 y 1972 puedo contar lo siguiente: como sabes, cuando en 2002 BMG Ariola lanzó la serie de CD recopilando las grabaciones oficiales, versiones, y también inéditos del grupo, desde esta compañía me plantearon que escribiese los textos de presentación (en alguno de ellos introdujeron modificaciones sin pedir opinión y otro lo dejaron sin firma), les asesorase sobre las canciones y les facilitase información. En las conversaciones que tuve con el representante de la Compañía supe que uno de los inéditos que quedaron en los primeros setenta y del que no tenían el nombre del autor se llamaba “Manzana”, pero no me lo dio a escuchar. Así, “Manzana”, me sonaba un título raro, como incompleto, e incluso lo atribuí a que fuera uno de los cuatro temas inéditos que Los Bravos con Anthony Anderson de cantante, en distintas declaraciones en el momento de su disolución habían dicho que dejaban grabados. Fue cuando compré el CD y lo escuché que reconocí el estilo de Manolo Díaz y me seguí planteando, sobre todo al atender al contenido de la canción, que “Manzana” como título era algo incompleto, como un apunte. De manera que cuando supe que Uncle Joe era Manolo Díaz y que había sacado un single con la canción “Apple pie” –que por otra parte tampoco he tenido oportunidad de escuchar-, até cabos, transmitiéndote que “Apple Pie” de Manolo Díaz podía corresponderse con “Manzana” de Los Bravos, cosa que tú ya has tenido la suerte de comprobar.

 

Concuerdo contigo en que la formación de Los Bravos de últimos de 1971 y largos meses de 1972, la que grabó estos temas: “Welcome to Mars”, “Better be you better than me”, “No olvides” y “Manzana” constituía un grupo excelente, manteniendo una de las características que había aportado el conjunto desde su origen: alinearse con propiedad con las corrientes internacionales y además ser una impecable banda de directo. Esto hay que reconocérselo y agradecérselo a los cinco componentes de esta época: en primer lugar a Toni Martínez, guitarrista del grupo de todas las etapas hasta su fallecimiento, Toni Aguilar, bajista, Nono Ábalo, baterista, Rafa Marinelli, organista, y Pedro Chatlak, cantante. Y es que como digo en mi libro hay tantos Bravos como formaciones tuvo el grupo, y de esta como de las siguientes, como bien dices, es una pena que no tengamos una muestra más amplia de sus prestaciones. Si bien pienso que aún comentaremos más adelante cosas de ellos y de las canciones suyas que hemos mencionado.

 

Y si te parece, llegados a este punto podemos pasar a comentar las canciones que hemos seleccionado para esta segunda entrega. Empiezo yo en esta ocasión con la primera de ellas de acuerdo con su cronología.

 

COMENTARIOS DE LAS CANCIONES DE LA SEGUNDA ENTREGA

 

GA: “La parada del autobús”

 

 

“La parada del autobús” es otra de las canciones que conozco de siempre sin tener conciencia de cuándo la escuché por primera vez. Es la canción que presentan Los Bravos a la vuelta de su primer viaje a Inglaterra. En aquel momento, el tratamiento musical reproduciendo el ambiente del tráfico urbano con todo tipo de ruidos, cláxones, silbatos, voces…, representaba una innovación técnica, creo que inédita. Lo interesante no es la introducción en sí de los ruidos del tráfico tan simpática y traviesa, sino que todo ello se convierte a la vez en el ambiente de la misma canción optimizando su carácter alegre, a medio camino entre la visión crítica y la burla un tanto gamberra de la realidad cotidiana de la gente en sus distintas peripecias y sofocos para llegar a sus trabajos u otros destinos. Nuevamente, su autor, Manolo Díaz, logra hacer un cuento o una historieta con su visión psicosocial del mundo que le rodea, y consigue que sea compartida por quienes la escuchan. Una cosa que me llama la atención técnicamente de la canción es el ensamblaje tan conseguido de sus distintos planos: los ruidos de ambiente con el desarrollo instrumental de la canción, de este con la expresividad de la voz de Mike, que aquí sí le ha cogido el pulso al tema, y con las segundas voces en agudo de Los Bravos (uuuuh), saliendo hacia el grave (iaahh) y con sus voces corales además en el estribillo. Logra un clima general que mantiene su flujo hasta ese final que señalaba gamberro y de jaleo (“oye Pepe…, ole, ole”) y que en cierta manera entronca con este mismo recurso utilizado por Los Brincos, por ejemplo en “Borracho”. Un humor o guasa castiza muy nuestro de aquellos años. Me gusta mucho uno de los recursos utilizados en esta canción por Ivor Raymonde: el empleo del crótalo acompañando y dando énfasis al principio de cada verso en las distintas estrofas. Con ello da un toque efectivo y elegante que enriquece la canción. Creo que uno de los fuertes de Raymonde era ese: la introducción imaginativa de instrumentos musicales. Aquí es el crótalo, en “Black is black”, como le gustó recordar a Milhaud en las entrevistas que en su momento tuvimos, las campanas tubulares.

 

Grabada el 1º de abril de 1966, como se decía en la contraportada del disco, “La parada del autobús”, cuando fue escuchada en España, seguía sonando con las características con las que Los Bravos se habían dado a conocer, pero incorporando mejoras en sus prestaciones técnicas gracias a la calidad de los estudios londinenses. Aún no se conocían los problemas que tenían los músicos no ingleses en aquel país para conseguir los pertinentes permisos a fin de tocar ellos mismos en sus discos, ni el acuerdo de los ejecutivos discográficos con que fueran los músicos de estudio británicos quienes registrasen los instrumentos por el ahorro que ello suponía en dietas, horas de alquiler de estudio y otros aspectos. En “La parada del autobús” como en el resto de las composiciones registradas en Inglaterra (a excepción de lo que contarás, Enrique a continuación), sucedió esta circunstancia. Si no con todos Los Bravos, porque a veces al escuchar me parece que está el arranque de cuerdas que tenía Toni Martínez en la guitarra de acompañamiento, lo cierto es que en la grabación, al margen de las voces, no pudieron tocar la mayoría de ellos. De lo cual no debe deducirse a mi juicio que no tuvieran la capacidad de hacer una grabación eficiente. Muestra de ello son los testimonios de cómo en directo funcionaban Los Bravos en aquel país y eran aceptados, entre ellos los del propio Alain Milhaud cuando le pregunté al respecto.

 

Otro elemento de “La parada del autobús” que causó efecto importante entre nosotros fue la portada del disco con los cinco Bravos ante uno de los leones de Trafalgar Square, simbolizando en cierto modo la conquista de Londres por un grupo español; y junto con ello las informaciones al respecto en la contraportada más la letra de la canción.

 

Como se sabe “La parada del autobús” tiene una versión en inglés contenida en el primer LP del grupo, “Stop that girl”, que conserva la línea de calidad que hemos comentado del trabajo de Ivor Raymonde. Pero aquí los juegos de voces han sido disminuidos; según mi apreciación, empobrecidos, restándole gracia, frescura, vigor, personalidad Bravos a la canción. Y no es que sea mala versión, como decía; pero para mí, por imaginar un ejemplo, es como si me dieran a probar el mejor zumo de naranja embotellado queriéndomelo cambiar por el que hago con las aromáticas piezas que recojo del naranjo que tengo en mi patio…, pues no, claro.

 

“La parada del autobús”, tras ciertas reticencias de la Censura, que finalmente no fueron más allá, llegó a las tiendas de discos entre últimos de abril y primeros de mayo de 1966. Y si “No sé mi nombre” había abierto el camino a Los Bravos para estar entre los mejores, “La parada del autobús” va a confirmar el liderazgo que ya estaba al alcance de la mano, y contar con la suficiente fuerza para servir de antesala a “Black is black”, canción que los convertiría ya en nº 1 indiscutible del panorama discográfico español. Muchos descubrieron a Los Bravos con “La parada del autobús” y aún recuerdan el impacto que les produjo.

 

En el contexto de hoy es un tema que no deja de tener su vigencia; yo, cuando llego a la marquesina de las líneas de bus que normalmente uso y miro el luminoso y veo, rodeado de semejantes inquietos, con su azogue y prisa particular, que he de esperar 14, 16, o 20 minutos, me acuerdo de… “La parada del autobús”.

 

EG: “La moto”

 

 

A primeros de diciembre de 1966, tras el impacto mundial de “Black is Black” (que aún dominaba en las listas en España), prácticamente al mismo tiempo que se produce   el lanzamiento de su primer disco de larga duración, se edita en nuestro país el nuevo single de Los Bravos, en esta ocasión con dos canciones otra vez de Manolo Díaz, cantadas en castellano: “La moto” y “La primera amistad”, que tú comentarás luego. Estas dos canciones también aparecían en su long play, pero en versiones diferentes e interpretadas en inglés.

 

Con este nuevo lanzamiento no se va a repetir el bombazo anterior pero será un gran éxito entre nosotros, llegando a ocupar el número uno de las listas de éxitos, manteniéndose entre las primeras posiciones durante los tres meses siguientes.

 

Este single no va a tener repercusión a nivel internacional y además yo estaba equivocado pensando que se había editado en su momento en algunos países latinoamericanos y en Portugal, pero revisando mi discografía  he comprobado que al parecer no fue así. Es cierto que “La moto” será incluida en  posteriores  recopilatorios de países como Venezuela, Chile, Portugal y muy posiblemente en algún otro. En Chile saldrá en single con “Bring a little loving” pero como extracto de un álbum recopilatorio  ya en 1975.

 

No puedo recordar con exactitud en qué fecha compré este single aunque pienso que debió ser en  1969, cuando ya tenía unos cuantos discos del grupo. Siempre lo había visto en las tiendas y su carátula estaba llena de detalles que  me llamaban  la atención: aquel fondo de intenso color naranja, aquella moto con sidecar en color verde, aquellos Bravos con sus jerseys de cuello vuelto (tan de moda en los chicos ye-yés de los años sesenta) y con el número 100 en la espalda. A su vez, Toni  aparecía con la cabeza desplazada por un muelle y una chistera descapotada… No sé, me parecía que  con tantos detalles, a un chaval de corta edad como la nuestra, se nos abría la imaginación y por momentos a la vez que escuchábamos música teníamos en nuestras manos un nuevo tebeo.

 

Por cierto, hemos dedicado buenos momentos hablando de las portadas abiertas, de las ediciones cuidadas y tendríamos que reconocer la buena labor de Discos Columbia, en aquellos años, cuando incluía las letras de las canciones en las contraportadas de sus singles. Recordemos los primeros singles de Los Bravos: “La parada del autobús”, “Black is Black” y  “La moto”. A partir de ahí, lamentablemente, este detalle pasaría al olvido.

 

Con esta “moto” recuperamos a nuestros Bravos con su verdadero sonido ya que como ha quedado reflejado en tu libro, en alguna que otra publicación y también por declaraciones posteriores de algunos miembros del grupo, esta versión que se publica en nuestro país, es resultado de una grabación efectuada en Londres pero sin la intervención de los músicos ingleses, que en esos momentos disfrutaban de unos minutos de descanso para tomar el té.

 

La canción, que como ya sabemos es composición de Manolo Díaz, tiene una letra desenfadada y alegre, que refleja  a la perfección  ese sentimiento de juventud,  de rebeldía y de libertad que a su vez Los Bravos saben transmitirnos  cuando escuchamos su disco. Me encanta la ejecución de principio a fin y pienso que los cinco Bravos dan la talla al máximo en esta interpretación, mostrándonos toda su fuerza y potencial. Se les puede disfrutar a cada uno de ellos individualmente porque todos los instrumentos brillan por igual, creando una imagen de grupo compenetrado y compacto, capaz de captar a nuevos seguidores cada día.

 

“La moto” suena fresca, moderna y con un ritmo muy del momento. Desde siempre me ha entusiasmado cómo van entrando los instrumentos. Primero el bajo de Miguel, luego Pablo con la batería, a continuación el impactante sonido del órgano de Manolo para seguir con la guitarra de Toni que da paso a la parte vocal de Mike, y dando intensidad a distintos pasajes de la canción, para lucirse en el solo final. Particularmente creo que el bajo de Miguel mantiene un constante protagonismo conductor durante toda la ejecución del tema y otro detalle para disfrutar son las segundas voces en “llegar, mirar y regresar” y “un cohete espacial”, así como los coros de “uuuuhhh” y “aaahhh”. Me pregunto qué habría pasado a nivel europeo o mundial si esta moto  hubiese circulado fuera de nuestro país.

 

La versión inglesa incluida en el álbum es muy diferente en tiempo, ritmo y ejecución, pero además, la mayoría de los adictos al grupo, no la escucharíamos hasta años después ya que por aquellos momentos los discos grandes (como se les solía llamar a los que traían 10 o 12 canciones) no se vendían con regularidad, ni por costumbre ni por presupuesto, ya que el de los jóvenes que comenzábamos a comprar discos no era para nada elevado.  De esta versión no voy a comentar nada porque creo que va a quedar muy bien reflexionado, desmenuzado y argumentado por ti cuando hables de “You won´t get far” (versión inglesa de “La primera amistad”) y pienso que es aplicable a “Baby, believe me” (versión inglesa de “La moto”).

 

Pero lo que es novedoso es el descubrimiento que muchos años más tarde hicimos algunos coleccionistas del grupo, cuando comenzamos a recolectar ediciones diferentes, portadas distintas, reediciones discográficas y discografía internacional. Yo siempre digo que los coleccionistas de discos llega un momento en que lo que compramos son estampitas pues cuando un disco se ha editado en seis países diferentes (por decir un número) y los tienes todos, seguro que los tres últimos  que has adquirido, ni los escuchas, simplemente te limitas a guardarlos en su sitio correspondiente, con la satisfacción de haber conseguido otras portadas diferentes y haber aumentado tu colección un poquito más. Esto viene a cuento de una distinta versión de “La moto” también en castellano (que seguramente muchas personas aún no saben de su existencia) y que yo, al igual que otros acaparadores de rarezas, un día descubrimos. Se encuentra en un álbum de éxitos del grupo que se publicó en 1973, creo que en Venezuela. En mi caso con el agravante de que compré el LP y como su contenido me lo conocía, lo guardé  y cuando podían haber transcurrido un par de años lo escuché y ahí había una moto diferente. ¡Tremenda sorpresa que me llevé!

 

Sobre esta versión, elucubro y me pregunto si será de una primera grabación hecha aquí en España o quizás procede de la sesión llevada a cabo en Londres cuando se graba la publicada en el single que estoy recomendando escuchar. Me inclino a pensar que es de Londres pero es difícil asegurarlo. La escucho como a medio tiempo entre la inglesa y la española y por supuesto de lo que no hay duda alguna es de que sigue siendo una grabación de los 5 músicos, con idéntica participación de todos ellos y en donde, al final se puede disfrutar de un diálogo entre el órgano de Manolo y la guitarra de Toni, con unas ráfagas efusivas y tremendamente rockeras que al parecer en la grabación oficial se cortan un poco antes. Miguel sigue siendo fiel protagonista durante toda la grabación, las voces y coros continúan brillando al igual que Pablo con su toque de batería y observo cómo la pronunciación de Mike en “motocicleta”, “camiseta”, “bicicleta”, “tarjeta” y “papeleta” no suenan anglosajonas como las recordamos. Esto hace que me pregunte si quizás se trata de una versión posterior aunque lo descarto atendiendo al tipo de sonido e instrumentación empleada. Otro detalle de esta grabación es que tiene algo de distorsión, posiblemente pudiera ser alguna toma que quedase desechada por ese motivo.

 

Queridos todos y todas, es hora de escuchar “La moto”, que además ya mismo cumple 50 añitos. Que la disfrutéis.

             

GA: “La primera amistad”

 

 

 

Como ocurría con “La parada del autobús”, conocía “La moto” desde siempre, pero si había escuchado en distintas ocasiones “La primera amistad”, no fui tan consciente de ella hasta que adquirí el single una tarde en la tienda de MF en que compraba discos, en las fechas en que salió publicado el doble LP Historia de Los Bravos. De repente vi en el cajón de los singles un montón de unidades del disco “La moto/“La primera amistad” y a buen precio y decidí de inmediato llevarme una. 

 

Lo grato y genuino que me resultó el sonido netamente pop de “La primera amistad” y otra vez su expresividad de grupo es la sensación que ha quedado en mi recuerdo junto a la temática de la letra, que me pareció en aquel momento auténtica, juvenil, representativa de sentimientos. Destacaría de esta canción lo que te hablé con anterioridad de la capacidad de Manolo Díaz para hacer de letra y música un todo integrado y que supone de nuevo un ejemplo de ese pop de autor que facilitó a Los Bravos y que estos hicieron suyo de manera tan reconocible. ¿Qué joven que va dejando atrás sus experiencias de juegos, que ha vivido quizás sus primeras separaciones o rupturas, y empieza ya a tener pasado en su corta biografía no siente un mínimo grado de identificación con el mensaje contenido en “La primera amistad”? Llama la atención el contraste que supone el desaliento de la letra con la vivacidad de la música, con un resultado que refuerza ambos componentes. Y hay unos versos que además reflejan una situación que cambiaba la vida de muchos jóvenes de los años sesenta y setenta y que sigue haciéndolo hoy: “Ya no le veo/ya nunca volveremos a jugar/él es soltero/y yo…, yo me tuve que casar…” Estos versos siempre me han remitido a aquellos matrimonios que se les decía “de penalti”, o sea, por embarazo temprano y no previsto en aquella España cerrada, intransigente, enjuiciadora; matrimonios que a veces funcionaban, pero otras muchas veces no, y que transformaban de golpe la evolución de aquellos hombres y mujeres jóvenes, incluso en su más primera adolescencia. De ahí quizás el desaliento que impregna la letra de la canción.

 

Musicalmente está llena de atractivos: la melodía en sí, el arpegio que da inicio al tema seguido por la efectiva entrada de batería y la conducción del órgano, los dibujos de la guitarra y el bajo, el acompañamiento orquestal con el efecto de los metales marcando tiempos; la voz de Mike apoderándose del sentimiento de la canción, y las voces del resto del grupo dándole intensidad mediante coros y fraseos hasta un final en alto acompañado de la desembocadura en bloque de la masa instrumental y el último golpe de batería. Como en otros discos que tendremos ocasión de comentar, “La primera amistad” completa con “La moto” un single en la que ambas caras mantienen un nivel parejo y gusta disfrutarlas a la vez cada una con su propia especificidad.

 

De la versión en inglés “You won´t get far” (“no llegarás lejos”, no conseguirás desatarte”), presente también en el primer LP del conjunto, puedo decir lo mismo que he venido comentando de las otras canciones que tenían versión en los dos idiomas: conservando el nivel de calidad general del álbum, “You won´t get far” a mi juicio pierde al ver disminuida la carga de segundas voces y quedar ajustada a la dimensión de voz solista más que de grupo de Mike. Me quedo con ese dramatismo pop tan bien logrado de “La primera amistad” ¿No es una paradoja que yendo a grabar a Londres, las versiones para el mercado español tuvieran más fuerza de grupo y expresividad general que las que se destinaban al mercado internacional?            

             

EG: “Uno come noi”

 

 

Al hablar de “Uno come noi” nos encontramos ante una de mis asignaturas pendientes en cuanto a canciones de Los Bravos se refiere y es que tanto esta como “It´s not unusual” fueron melodías que tras haberlas escuchado de niño, desaparecieron y luego no había forma de encontrar los discos que las contenían. Los singles no se veían por ningún lado, en los recopilatorios no se incluían, en emisoras de radio ya no se programaban y eran como pequeños recuerdos que yo transportaba almacenados en mi mente sin poder conseguir ni tan siquiera una nueva audición. Pasarían bastantes años hasta que por fin en una feria de discos encontrase por primera vez el single de “Uno come noi”, que por cierto estaba en condiciones lamentables pero que me serviría para aliviar mi ansiedad por conseguirlo y continuar buscando nuevas ediciones en mejor estado. A partir de aquí pude borrar esa imagen vaga, distorsionada  y confusa que me había quedado al no poder oírla durante tantos años.

 

En cuanto a “It´s not unusual” tendrían que pasar todavía algunos años hasta que, una vez convertido en coleccionista de vinilos y dispuesto a desembolsar lo que me pidiesen, pudiera hacerme con él gracias a una de esas tiendas especializadas en las que su propietario está altamente cualificado tanto para proporcionarte grandes alegrías como para hacerte sufrir grandes disgustos al informarte de lo que le debes pagar por su trabajo de habértelo encontrado.

 

Referente a lo relatado sobre mi búsqueda de It´s not unusual, tampoco me ayudaba para nada el  hecho de que en las tarjetas postales promocionales de la casa discográfica Columbia no se incluyera el single en el que iba este título junto con “No sé mi nombre”, como ya comentamos en la primera entrega. Con el tiempo y al ir incrementando mi colección de postales he llegado a la conclusión de que tan solo en una de las dos primeras se hace mención a dicha referencia. Nunca he sabido por qué esto sucedía así.

 

Volviendo a “Uno come noi”, quiero recomendar la audición de esta canción aunque falten algunos meses para su cumpleaños ya que se publicaba a principios de 1967 y por lo tanto cumplirá su medio siglo en el próximo mes de enero. Es increíble, con  la cantidad de años que han pasado y sigo disfrutando cada vez que la escucho.

 

“Uno come noi” no ha sido una de las canciones más famosas ni significativas del grupo, ni fue número uno en las listas de éxitos aunque llegase a ocupar buenos puestos en los momentos de su publicación pero sí que forma parte de uno de sus momentos gloriosos por haber sido elegidos como los primeros artistas españoles que participaban en el prestigioso Festival de San Remo. Para la ocasión estrenaban unos trajes diseñados especialmente para ellos por Eva Sabattini,  gran diseñadora milanesa de la época. Los trajes iban ribeteados en oro que  habían traído expresamente de Checoslovaquia.

 

La canción, compuesta por Martucci, Bertero y Marino Marini, y defendida en el festival por Los Bravos y por la cantante italiana Milva (de reconocida fama en aquellos años sesenta), se presentaba como una de las favoritas pero (como ya relatas en tu libro), a pesar de la buena acogida del público y de la acertada actuación del grupo no conseguiría pasar a la final mermando como consecuencia la repercusión a nivel internacional del disco.

 

Una vez pude volver a escuchar esta canción entendí el motivo por el que  la recordaba diferente y es porque nuevamente nos encontrábamos ante otro de los momentos en cuya grabación habían participado los cinco componentes del conjunto, práctica que ya no se repetiría hasta después de la separación Mike-Bravos.

 

El desarrollo instrumental de esta canción y la ejecución del grupo me parecen inmejorables y pienso que estamos ante el  verídico sonido Bravos que como ya hemos comentado en varias ocasiones, Guzmán, es el sonido que nos hemos perdido a cambio de ese otro, mucho más sofisticado y quizás más técnico, con el que se nos deleitaba a través de sus grabaciones procedentes de los estudios de grabación londinenses. Hoy, antes de ponerme a escribir sobre “Uno come noi”, me he escuchado el disco pero me he colocado los auriculares para no perderme detalles y me he sorprendido muy gratamente, incluso me he preguntado: ¿estaremos ante la mejor grabación de Los Bravos? Cuando me hago esta pregunta me estoy refiriendo al periodo 66 – 68, el de Los  Bravos con Mike.

 

La canción, envuelta en un sonido puramente pop del momento, comienza con una guitarra en registro distorsionado para dar paso a los marcados toques de batería y que acto seguido entren  en escena  bajo y  órgano, dando todos ellos paso a Mike que se encargará de ofrecernos, con sus privilegiados registros vocales, la bonita melodía. El desarrollo musical y el resultado de esta grabación se me asemejan muy mucho al conseguido con la comentada grabación de “La moto”. Esto no es de extrañar toda vez que nos encontramos ante dos canciones grabadas por los cinco Bravos.

 

En “Uno come noi” me encanta cómo todos los instrumentos son protagonistas continuamente: el órgano no deja de brillar en ningún momento, el bajo es alegre, compacto y participativo de principio a fin, los coros están llenos de belleza vocal, guitarra y batería, en su línea, no cesan de deleitarnos en los tres minutos y cinco segundos que dura la canción y Mike, que posiblemente cantaba por primera vez en italiano, lo hizo exageradamente bien hasta el punto de que según declaraciones del propio Marino Marini, quien vigiló la grabación en los estudios de Milán, terminó exclamando: “Veramente canta l´italiano come si è nato a Napoli”.

 

Es tiempo de volver a escuchar esta canción y me pregunto si la disfrutareis igual o casi igual que yo.                                        

 

            

 

 

 

CANCIONES: Esperar a que cargue el box debajo:

 

 

 

 

 

Volver a   www.losbravosfans.es